lunes, 14 de septiembre de 2009

¿Héroes?


Prometiendo que esta será la última entrada referente al mes patrio, nos narran los editores de excelsior on line, la verdadera historia de los llamados "Niños Héroes de Chapultepec" y de como fue utilizada esta tragedia y derrota nacional para enaltecer, de manera equivocada, los valores patrioticos del mexicano, remendando la historia de unos jovenes mexicanos que ya eran heroicos por el hecho de defender a la patria. Aqui esta el texto:




La verdadera historia de los Niños Héroes
Director General Del Instituto Nacional De Estudios Históricos De Las Revoluciones De México.
Al conmemorarse 161 años de su muerte, revisamos cómo han sido víctimas de la historia oficial y sus mitos heroicos.
¿De veras existieron los Niños Héroes?, ¿es cierto que alguno se arrojó al vacío envuelto en la bandera nacional? En estos días patrios resurgen preguntas sobre éste y otros tópicos que demuestran hasta qué grado hizo daño la historia oficial.
El tema de los Niños Héroes, convertido en un mito sagrado del santoral cívico, se ha manipulado hasta alcanzar el efecto contrario que buscan sus patrocinadores: en lugar de que los mexicanos nos sintamos conmovidos y dispuestos a seguir su ejemplo, nos cuestionamos su existencia, dudamos de la veracidad de los relatos y hasta nos permitimos aventurar teorías que denigran su memoria.
La culpa de estas inquietudes es de quienes han usado y abusado de este suceso histórico para tratar de convertirlo en una hazaña sin par, inmaculada, sagrada y provista de todas las virtudes y méritos de una mexicanidad mal entendida.
En primer lugar, los Niños Héroes sí existieron. Su existencia real como personas y alumnos del Colegio Militar está bien demostrada. Los seis nombres que todos recordamos existieron en realidad y perdieron la vida en la batalla del 13 de septiembre de 1847.
En segundo término, no estaban arrestados; pero tampoco, como pretenden las narraciones oficiales, ofrendaron su vida con valor en aras de la patria mancillada por las balas del invasor.
La verdad es que la muerte los encontró cuando combatían y trataban de salvarse de morir en la refriega. En los testimonios que existen de la época, nadie habla de que estuvieran dispuestos a morir, sino sólo de que peleaban por su colegio.¿Cómo murieron? He aquí la circunstancia de cada uno: Juan de la Barrera, que ya no era cadete sino oficial de ingenieros, cayó acribillado mientras defendía una trinchera. Vicente Suárez enfrentó cara a cara a los estadunidenses y murió sosteniendo su posición de centinela, después de marcarles el alto y disparar contra ellos. Agustín Melgar estaba parapetado tras unos colchones desde los que hacía fuego contra el enemigo; lo hirieron gravemente y murió días después. Fernando Montes de Oca y Francisco Márquez fueron literalmente cazados a tiros cuando, junto con la gran mayoría de los cadetes, trataban de escapar del castillo y se descolgaban por una de las paredes.
Por último, Juan Escutia no era alumno del Colegio. Sostengo que se trataba de un soldado del Batallón de San Blas que, sobreviviente de la matanza de que fue víctima esa unidad en las faldas del Cerro del Chapulín, se refugió en el castillo y trató de escapar con los muchachos, falleciendo al ser alcanzado por la metralla invasora mientras descendía por la pared de la fortaleza. Por esa razón, al pie del cerro se encontraron los cadáveres de Márquez, Montes de Oca y Escutia.
¿Se arrojó Juan Escutia con la bandera como dice la leyenda? No, porque el Colegio Militar no tenía bandera y la que estaba en el castillo fue arriada por los estadunidenses, quienes la llevaron a su país como trofeo de guerra y la devolvieron apenas hace algunos años. Además, cuando se recogieron los cadáveres nadie dijo nada de un chico que estuviese arropado en una bandera.Digamos otra cosa más: hay que visitar el castillo para comprobar que el asta bandera donde ese día ondeaba el estandarte nacional está en el centro del edificio y sobre el patio de honor. Aunque Escutia hubiese corrido por la azotea para tratar de tomar vuelo y saltar hasta el cerro, no lo habría logrado y se habría estrellado en los patios.
¿Los Niños Héroes eran verdaderamente niños? No. El mayor de todos, Juan Escutia, tenía 20 años y medio; Juan de la Barrera, 19 años con tres meses; Agustín Melgar estaba a punto de cumplir los 18; Fernando Montes de Oca alcanzó los 18 años con cuatro meses; Vicente Suárez tenía 14 años con cinco meses, y Francisco Márquez poco menos de 14. En términos de madurez, y sobre todo en esa época, en la cual la expectativa de vida era mucho menor, ninguno puede ser clasificado como “niño”, pues un par de ellos estaban ya en la adolescencia y los otros cuatro en la juventud.¿Son auténticos los restos de los Niños Héroes que por decreto oficial se veneran en el monumento de Chapultepec? Ésta es quizás una de las mayores y más groseras falsificaciones de nuestra historia. Los dictámenes en los que se fundamenta el decreto que reconoce su autenticidad fueron deliberadamente manipulados o, más bien, fueron manipulados los restos óseos para que aparecieran conforme a las leyendas: se dijo que se encontraron seis osamentas, una perteneciente a un adulto mayor de 18 años y las otras cinco, a menores de 14; de inmediato, los “historiadores” que avalaron con su firma el dictamen identificaron los huesos adultos con los de Juan de la Barrera y los otros, con los de los cinco cadetes, pensando que en efecto serían niños.
Pero cometieron un pecado gravísimo para un historiador que se precie de serlo, pues no revisaron la fe de bautismo de cada uno. Alguien sembró los restos a propósito, cuidando de que coincidieran con la creencia de la infantilidad de los cadetes sin tomar en cuenta su edad; y alguien más se atrevió a falsear la verdad histórica para satisfacer las ansias de contar con un mito heroico.Hablando claramente, los llamados Niños Héroes, es decir, los alumnos del Colegio Militar, sí fueron héroes en el sentido pleno de la palabra al dar una muestra de valentía, de honor y de decoro que, en efecto, debe ser ejemplo para la juventud: prefirieron sacrificar la comodidad, la seguridad, la tranquilidad, la esperanza de una vida anodina, con tal de cumplir con su deber y quedarse a enfrentar al invasor para defender su colegio. Si en la refriega algunos murieron, ése fue el precio que pagaron por mantenerse dignos y demostrarle al resto del ejército cómo se cumple el deber.
Fueron héroes no por haber muerto, sino porque ellos, junto con medio centenar más de cadetes, resolvieron combatir aun a costa de su vida. Por eso, a los sobrevivientes también debemos concederles los laureles de la heroicidad y no sólo a aquellos que les tocó en suerte morir.


Fuente: http://www.exonline.com.mx

viernes, 4 de septiembre de 2009

Tu tienes reloj, yo tengo tiempo.















Entrevista realizada por VÍCTOR M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID.

No sé mi edad exacta, solo aproximada, nací en el desierto del Sahara, sin papeles...! Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre.

Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo.
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados....
- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... . Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja....
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté.... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome... .
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo....
- Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un tuareg en la universidad...!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo peor que le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa.... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
- ¡Qué paz!
- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.
VICTOR M. AMELA ES PERIODISTA, ESCRITOR, PROFESOR, TERTULIANO Y ANALISTA DE TELEVISIÓN, NACIO EN BARCELONA, ESPAÑA EN 1960.

anexo de la entrada anterior (ó ¡Viva México!)


visto en: yomepongo.blogspot.com


Viva los artífices del fraude electoral/ Viva las privatizaciones/ Viva los monopolios/ Viva los tratados de libre comercio/ Viva la importación de gasolina y sus derivados/ Viva la importación de granos básicos/ Viva el campesinado hambriento/ Viva el FOBAPROA/ Viva la Reforma Fiscal/ Viva la Reforma del Estado/ Viva la representación popular de los partidos políticos/ Viva los aumentos en bienes y servicios/ Viva la abolición de las libertades individuales/ Viva la corrupción/ Viva la maestra Elba Esther/Viva la Influenza AH1N1/Viva Juanito/
Viva Luis Carlos Ugalde/ Viva la dependencia de la economía norteamericana/ Viva el muro de la vergüenza/ Viva los indocumentados y sus remesas/ Viva los minute man/ Viva el rescate carretero/ Viva el narco/ Viva la violencia/ Viva el Ejército/ Viva el cacicazgo en Oaxaca/ Viva los millones y millones de pobres/ Viva el seguro popular/ Viva la represión/ Viva la guerra sucia/ Viva la apatía del pueblo/ Viva el salario mínimo/ Viva los tres poderes/ Viva los poderes fácticos/ Viva Pemex en manos extranjeras y privadas/ Viva la mentira del Estado de derecho/ Viva los presos políticos/ Viva Televisa y Tv Azteca/ Viva la juventud enajenada/ Viva Atenco, Pasta de Conchos, Zongolica, Sicartsa/ Viva Ernestina Ascencio y la muerte por gastritis crónica mal atendida/ Viva la CNDH/ Viva Ramírez Acuña/ Viva el instituto del fraude electoral/ Viva la indiferencia por la ecología/ Viva la exención de impuestos a las grandes empresas/ Viva los impuestos sólo para el pueblo/ Viva la obesidad de Carstens/ Viva los héroes de la ultraderecha/
Viva el yunque/ Viva el yugo de la religión/ Viva los pederastas/ Viva la compra de justicia/ Viva el silenciar a los medios independientes y a los críticos del poder/ Viva el fascismo/ Viva el hombre más rico del mundo Carlos Slim/ Viva la mediocridad/ Viva la Selección Nacional de futbol/ Viva la desigualdad inagotable/ Viva la transa/ Viva el retorno del día del presidente/ Viva la destrucción de la igualdad y las utopías/ Viva la distracción morbosa del espectáculo/ Viva la sustitución del águila juarista en los billetes/ Viva el patio trasero del imperio/ Viva la ignorancia y la educación depauperada/ Viva las leyes del IMSS y del ISSSTE/ Viva los Símbolos Patrios mancillados/ Viva los transgénicos y las sustancias cancerígenas permitidas por Ley/ Viva Zenli Ye Gon/ Viva el desafuero/ Viva el bajo presupuesto para tecnología/ Viva la mentira de la independencia nacional/ Viva la banca/ Viva la impunidad/ Viva el olvido/ Viva el poder/.


¡Viva lo que nos queda de libertad de expresión!

sábado, 29 de agosto de 2009

ISSUE: México

En traición, balas, deshonra y corrupción se hizo México, y, pienso, ¿Por qué hasta nuestros días sigue siendo así? ¿Por qué vamos a festejar? Ciento noventa y nueve años de Independencia y noventa y nueve de Revolución. Hasta donde nuestra hipocresía va a permitir embriagarnos en el día del nacimiento de nuestra Nación, y hasta donde les permite a nuestros gobernantes tocar las campanas y ondear nuestra bandera vitoreando a nuestros “Héroes” nacionales. ¿Hasta donde vamos a aguantarlo? ¿Hasta donde nos creemos mexicanos? ¡Y te dices patriota! Y los que nos sentimos patriotas, realmente queremos y amamos a una nación con los suelos bañados y retacados en sangre. Y no lo digo porque estemos en épocas sangrientas y violentas, porque pensándolo bien, nuestra patria nunca ha vivido sin sangre.

¡Yo te odio mexicano! Te odio a ti, mexicano de compadrazgo, te odio mexicano burocrático, te odio mexicano huevón, te odio mexicano conformista, te odio mexicano sin opinión. ¿Crees ser un ser evolutivo? Entonces ¿Por qué involucionas a la estupidez? Todas esas preguntas sin respuesta rodean y roen mi mente, y ya comida por entero sigo sin encontrar respuesta.

¿Estamos mejorando? ¡Es el albor de nuestros bicentenario y nuestro centenario! Que en su medida, son solamente fechas memorables e impostergables, que “deberían” suponer un cambio, pero ese cambio no va a llegar este año, ni siquiera en el dos mil diez, ¡Ah! Pero que rico va a caer el tequila el quince de septiembre. ¿Y tu cruda? Tu cruda no va a ser por el alcohol, será una cruda de hartazgo. ¿Y de que te sirve sentirte harto? ¿Acaso vas a hacer algo? No hermano, no vas a hacer nada. Te va a dar “hueva”, pues como no si eres mexicano, porque no si hay otros mas “huevones” que tu, y si ellos no hacen nada, ¿Tu por que lo vas a hacer? Piensa hermano mexicano, y yo te digo mientras piensas, que no deberías quejarte, al final lo que tienes, de lo que sufres, las incertidumbres, las preocupaciones, no se van a acabar, pero como nos ayudaría un estado de nuestro lado.

Un estado que te proporcione la seguridad que dice proporcionarte, un estado que te de las garantías para ser mejor persona, para quitarte esos estigmas y esos prejuicios con los que te ha formado y forjado desde que empezó a decidir por ti. Esa seria tu verdadera independencia, y con eso no necesitarías hacer revolución.

Hoy, tu, en tu mente, en tu actuar, tienes la solución. Pero mejor, sigamos como estamos, porque al final después de leer esto, nada va a cambiar, TODO SEGUIRA IGUAL, porque tú no puedes cambiar, porque si cambias, si actúas contra la corriente, te vas a cansar, y el cansancio, para ti, mexicano, es morir, es dejar de existir. Ese es tu problema mexicano, ese seguirá siendo el problema (issue).

miércoles, 12 de agosto de 2009

VENENO

Odio el trabajo, apenas si aprecio a la gente; soy un loco bastardo sin familia y en una ciudad muy urbana pero pequeña, de esas ciudades donde todo es perdición, en esta ciudad se puede ver desfilar por los cafés y los restaurantes a todo tipo de gente. Lugar donde solo espero los fines de semana para olvidarme de mi vida vacía.

Soy un perdedor que trabaja toda la semana sin ímpetu o algún incentivo más que la llegada del viernes, soy un escritor frustrado, fracasado y amargado; pero no es mi culpa, yo culpo a la gente, es que es tan estúpida, en estos tiempos nadie se detiene a comprar un libro antes de comprar una revisa “porno” o alguna de esas publicaciones amarillistas, de nota roja o de esas que dicen las babosadas de los artistas de la televisión.

Hoy es el día, es viernes, me encuentro en el lugar de siempre y veo desfilar a los mismos borrachos por esta cantina, donde solo se reúnen solitarios en potencia. Y muy de vez en cuando por las influenciosas virtudes del alcohol algunas mujeres se llegan a asomar.

Sucede que es un viernes de “hueva”, donde la banda barata de rock ya abandono la cantina pues la gente les mostro una excesiva indiferencia. Me encontraba aplastado en la barra, bebiendo ya mí sexta copa de whisky (el más barato que esta en la carta). Cuando por la puerta corrediza de aquel lugar entró una mujer, sobria por cierto, bien vestida, ataviada con un vestido azul de mediano escote y con un corte en la parte de abajo que dejaba ver una piernas bien delineadas, sin un pelo de flacidez, dejaba oler a su paso una rica esencia y en sus ojos vislumbre un gran deseo de salir de lo cotidiano. Pronto me di cuenta que no era una de esas muchachas que se aparecían cada fin de semana a altas horas de la noche; de buen ver por cierto, pero que lo único que esperaban era que el borracho se la llevara a algún motelito cercano o ya arreglados con el barman de aquel antro, vaciar al pobre etílico y dejarlo sin quincena o al menos “volarle” una gran parte de ella, y de vez en cuando el celular y si se puede las joyas, los relojes y las cadenas o cualquier objetito que se le ocurra tomar a aquellas viejas. Si, esas, que se dedique a esa profesión tan antigua, que respeto, pero no admiro.

La bella dama se sienta al lado de el tipo mas decente que se veía en la cantina, para mi maravillosa suerte era yo, Cabe que aclare que lo único que un borracho cotidiano como yo espera, es que la persona que esta a lado, sea quien sea, haga lo suyo; (generalmente embriagarse e irse a su casa) y no entablar conversación alguna con ésta, pero aquella mujer era imposible de ignorar y mas aun después de seis copas. Me vio, e hizo un gesto de saludo y me dio la espalda para pedir un “shot” de tequila, el más caro, además de sal y limón; así como pidió, tomo, e hizo una seña al barman lógica de entender, pues las intenciones de aquella dama eran seguir bebiendo. Traía rota el alma y no encontraba la aguja; ni mucho menos el hilo para coserla, pero si tenia el precioso pero agotable cauterizador de heridas que es el vino. Llamado por la atención de esta mujer, además de que rara vez se paraba una por allí, y más aun tan bella y atractiva, intente saludarla de forma un poco cordial pero a la vez buscando una buena respuesta para saber que hacer; si seguir adelante en mi tonta intentona de conquista en estado embriagante; o definitivamente desertar al recibir su rechazo y regresar a casa totalmente borracho y tal vez masturbarme o rentar un bonito (pero frio) cuerpo camino a casa. De pronto mi pensamiento quedo interrumpido por una voz; era aquella mujer, quien un poco indiferente me pidió una llama para su cigarro, en ese momento di las gracias por ser un fumador empedernido y que nunca faltaba en mi bolsillo un encendedor, recordé una vieja frase de Mark Twain: “A mis setenta años me he prometido no fumar mientras duermo, no dejar de fumar mientras estoy despierto y nunca fumar mas de un cigarro a la vez” ¡Ah! que hombre tan inteligente; pronto me rebusque en mi bolsillo y saque un viejo zippo que conservo desde que tengo memoria, aquella mujer acerco al fuego su cigarrillo y sentí un gran placer al oír el ruido que produjo el papel al quemarse, además de que esos carnosos y pintadísimos labios habían dejado pintada la colilla, Me agradeció con un gesto y se dio la vuelta. De ahí no hubo más que un incomodísimo silencio que no supe cuanto duro en minutos pero si duro otros cinco “shots” de ella y una copa más mía, la bella mujer pago en efectivo y dejo el cambio se dispuso a dar la vuelta y se fue. Eso fue todo, vi desvanecerse su carnosa y bien estructurada figura por entre la gente; me mantuve en mi lugar, muy pensativo por alrededor de diez minutos, pague mis copas y salí de aquel lugar. Grande fue la sorpresa que me lleve al ver a unos pasos de la cantina a la mujer del bello vestido azul, fumando y viendo hacia donde me encontraba, me extendió la mano, y puso su dedo índice en el medio de sus antojables labios en muestra de que no quería que hablara, me tomo la mano y me subió a su auto, manejo alrededor de diez minutos a una velocidad aplaudible para una mujer, además de que a esas horas las calles solían estar vacías, llegamos a un edificio de departamentos, subimos por el ascensor y ahí la tome bruscamente de la cintura y comencé a besarla tan fuerte que dolía. Quería arrancarle esos labios, mis manos se encontraban entre su falda y sus nalgas; intentando arrancar sus bragas, ella me detuvo, el ascensor hizo lo mismo, y se abrieron las puertas, llegamos a un departamento marcado con el 410.
Me ha entrado un asco, probablemente secuela del alcohol, termino derramado en la cama, con severa dificultad me quito la ropa, aquella mujer parecía no fijarse en mis movimientos torpes, prefería concentrarse en su sueño, en soñar que pecaría con su servidor, después del aparatoso agasaje del elevador no se podía evitar el olor a sexo en el aire, apenas ella se quitaba las zapatillas en mi surgió un brusco ímpetu; me levante de la cama, di pasos bruscos sobre la alfombra roja, con mis manos apestosas de cigarro la tome de todos lados, con fuerza, con violencia y poco a poco fui apoderándome de ese cuerpo tan fino, tan sensible, tan necesitado, mordí, comí, bebí, abrace ese cuerpo con fuerza, extrañaba tanto el calor de una mujer, la puse en la cama, mi baba recorrió todo su cuerpo, sus gemidos sonaban a gloria, mi fuerza era extrema y como extrema, en el momento un rayo de luz nos cubrió en pleno orgasmo, ella tan liviana se soltó y arqueo su cuerpo con vehemencia, yo simplemente me deje ir, con toda la fuerza, dormimos aquella noche destapados, maltratados y muertos, a las cinco de la mañana vomite el baño. A las nueve desperté, mi mujer se había marchado.
Bañe mi cuerpo con somnolencia, me quede dormido en el piso del baño con el riego de agua en mi espalda, vestí mi ropa apestosa y soñé con que esa noche no acabara nunca. Luego un agua mineral y a trabajar. Pane Lucrando, ¿para que? Para seguir comprando veneno.

viernes, 24 de julio de 2009

¡Bienvenidos al ParnasitO!

Como entrada inaugural de este blog publicaré un soneto muy especial que hice unos meses atras con motivo de un aniversario. Esto es para mi rainbow-rous. Antes una pequeña definición para los desonrietados de lo que es un soneto:



Un soneto es una composición poética de origen italiano, que consta de catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Los cuartetos deben compartir las mismas rimas, y los tercetos pueden componerse a gusto del poeta con la única condición de que compartan al menos una rima.



¿Cuánto le debo a la vida?
R.F.S.G.


¿Cuánto camine hasta tu compañía?
Errante hasta la amada primavera
Para al fin encontrarte mi amada.
Abrazarte y abrazar toda existencia.

Y pienso cuan difícil hay cosas
en la vida y cuanto se da por ellas.
Que yo no se amor cuanto le debo
a la vida por darme este amor nuevo.

Nuevo digo, por jamás conocido,
Nuevo es al caer la noche y encontrarte
viendo la luna y perderte un instante.

Para al unirme a ti, alma ser solo una.
Andando siempre juntos por el cielo
En esas noches de radiante luna.